Siempre los esperamos impacientes, con muchísima ilusión y
nuestra carta llena de deseos.
Y nunca nos fallan, porque ellos, los carteros reales son... ¡mágicos!, son... ¡geniales!, son... ¡reales!.
Los esperábamos en bici, en moto o quizás en patinete. Pero nos
han sorprendido como siempre, venían tele transportados en una gran caja de
regalos. Nos divertimos un año más con sus canciones, sus bailes y ese buen
humor tan especial.
No sabemos si se cumplirán todos nuestros deseos, pero sí
estamos seguros de que queremos que volváis la próxima Navidad.
¡Muchas gracias certeros
reales, hasta siempre!
